Buscar en ADSADN Buscar en Google
Mostrando entradas con la etiqueta Farmacología. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Farmacología. Mostrar todas las entradas

13/3/08

Curiosidad, prozac y dudas

(Esta información se añade a la publicada el día anterior)

Recientemente algunos medios de comunicación generalistas volvieron a demostrar que urge convertir la carrera de periodismo en un postgrado, a fin de evitar que una tropa de indocumentados difundan informaciones erróneas que alerten, asusten o confundan innecesariamente a los ignorantes de buena voluntad, y dejen las informaciones en mano de especialistas con criterio. Me refiero a la noticia sobre un supuesto estudio que demostraba que los antidepresivos actuales no sirven para nada, puesto que su eficacia es similar a la que tendría un placebo. Las ganas de crear un titular que ayude a vender más periódicos puede ser muy peligroso.

Esto tiene relación con lo que comentamos en una entrada anterior sobre la importancia del efecto placebo a la hora de desviar los resultados de los estudios clínicos de eficacia de los fármacos.

En realidad, lo que el estudio original defendía era que en los pacientes de depresión muy grave sí se apreciaba una mejora de los síntomas tras el tratamiento con los antidepresivos, pero que dicha mejoría parecía ser debida a un menor protagonismo del efecto placebo, más que a un mayor éxito de la propia medicación. ¿Me lo repita?



Este estudio es un metanálisis (revisión de resultados de trabajos previamente publicados) de estudios que valoraban la eficacia de 4 principios activos de fármacos antidepresivos aprovados por la FDA, utilizados en el tratamiento de la depresión mayor unipolar. El motivo de dicho estudio es que ya se conocía que en los casos de depresiones leves, los antidepresivos tenían una eficacia discreta respecto a los simples placebos, y se sospechaba que, por tanto, los antidepresivos deben reservarse para casos severos, en los que la influencia de un mero placebo no pueda hacer milagros y la mejoría deba atribuirse sin duda al fármaco. El estudio controvertido en cuestión apoya dicha hipótesis: hay más diferencias entre el efecto del fármaco y el efecto del placebo cuanto mayor es la severidad de la depresión diagnosticada, aunque dichas diferencias de eficacia tampoco es que sean para tirar cohetes.
En los casos de depresión severa, es la disminución de la respuesta al placebo y no una mayor éxito del fármaco el responsable de la mejoría.

Sin duda esta conclusión es una patada en los huevos a los que intentan vender "píldoras de la felicidad", pues apunta a que la eficacia de los fármacos antidepresivos va indisolublemente unida, e incluso supeditada, a la influencia del efecto placebo, pero es una conclusión muy diferente a la que han dado a entender los medios de comunicación, que quizás hayan simplificado demasiado la enrevesada conclusión del estudio.

Lo que no cabe duda es que el efecto placebo puede andar detrás del éxito de muchos fármacos consumidos habitualmente. Por ejemplo hay evidencias de que el efecto placebo es responsable del 50% de las respuestas a analgésicos. ¡Poca broma! ¿Cómo no vamos a sospechar que el efecto placebo anda detrás de las terapias alternativas?


Ver la entrada completa

7/12/07

¡¿Fármaco…qué?!

Far-ma-co-ge-né-ti-ca…y ¿eso qué es?

Uno de los problemas a los que se enfrenta la comunidad científica es la dificultad que supone para un experto explicar a un simple mortal qué es lo que está haciendo, para qué sirven sus avances y, sobretodo, qué impacto real tendrán sobre la sociedad. Y claro, utilizando palabras como farmacogenética, la cosa se vuelve aún más complicada.

La farmacogenética «sencillamente» estudia la influencia que ejercen los genes sobre la respuesta que cada individuo presenta a los fármacos. Dicho así, creo que suena un poco más sencillo. En general, estamos acostumbrados a ir al médico y que nos recete un medicamento y su correspondiente dosis (por ejemplo, una pastilla cada ocho horas) tan solo conociendo nuestros datos demográficos como la edad, el sexo y el peso. ¿Qué pasaría si a partir de ahora, antes de recetarnos algo, nuestro médico tuviera que hacernos un análisis genético? Pues aunque suene a ciencia ficción, conocer el perfil genético del individuo puede ser una ayuda muy valiosa para prescribir la dosis y el fármaco más adecuados para esa persona.
(De Flickr)
Pero, ¿por qué es importante conocer el perfil genético de un individuo para recetar un medicamento? ¿Qué influencia tienen los genes sobre los fármacos que tomamos? Antes de contestar a esa pregunta, primero explicaré brevemente qué sucede con un fármaco en el interior de nuestro organismo cuando nos lo tomamos. Para eso introduciré el concepto ADME. ADME es un término utilizado en farmacocinética y se refiere a todos los procesos que se producen en nuestro organismo relacionados con la Absorción, la Distribución, el Metabolismo y la Excreción de una sustancia. Por ejemplo, cuando tomamos un fármaco por vía oral, nuestro intestino se encargará de absorberlo para que entre en la circulación sanguínea y se distribuya por todo el cuerpo. Además, nuestro organismo tiene la capacidad de metabolizar esas sustancias transformándolas, por ejemplo, en sustancias inactivas y órganos como el riñón se encargan de excretarlas, es decir, expulsarlas de nuestro organismo.

Pues bien, los individuos presentamos variaciones genéticas que pueden afectar a nuestra capacidad de absorción, distribución, metabolismo y excreción de las diferentes sustancias. Esas variaciones pueden estar, por ejemplo, en genes que codifican enzimas metabolizadoras y transportadores, afectando la cinética de numerosos fármacos. Por tanto, es posible que dos individuos tomen la misma dosis de un fármaco, pero uno lo elimine muy rápido y no note el efecto terapéutico y al otro le ocurra lo contrario. Estas diferencias tienen mucha importancia en fármacos que tienen un rango terapéutico muy estrecho. Es decir, aquellas sustancias en las que hay muy poca diferencia entre la dosis que ejerce un efecto tóxico y la dosis que presenta el efecto terapéutico beneficioso.

Os cuento todo esto a raíz de un artículo publicado en el Molecular Psychiatry en el que se revisan todos los conocimientos actuales sobre farmacogenética en el campo de los fármacos psiquiátricos. En el caso de los medicamentos con efecto antipsicótico ya se sabe que las diferencias existentes en el gen de un citocromo determinan variaciones en la capacidad metabolizadora de los individuos. Los citocromos P450 son una familia de enzimas que desempeñan un papel muy importante en el metabolismo, en especial, en la transformación de los fármacos. Así, en función de qué gen del citocromo poseas serás un metabolizador lento, intermedio, rápido o ultrarrápido. A mayor velocidad de metabolización, más dosis del fármaco se necesita para obtener el mismo efecto terapéutico.

Evidentemente, el caso del citocromo no es más que un ejemplo, existen múltiples genes y por tanto proteínas que implican diferencias en el ADME de un fármaco. No obstante, y a pesar de que el concepto de farmacogenética ya se definió en los años 50, todavía estamos lejos de que este tipo de análisis genético se utilice de forma habitual a la hora de prescribir un medicamento. Pero lo que está claro es que cada vez resulta más evidente la importancia de conseguir tratamientos farmacológicos personalizados. Claro que con los cinco minutos que tienen los médicos de la seguridad social para atender a cada paciente, no sé yo…eso sí es ciencia ficción.


Ver la entrada completa