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18/12/07

Madre no hay más que una... y bípeda!

En todas las comedias más o menos ácidas hechas a partir de los 80 en las que sale un parto, en general se muestra la idea de la madre como una especie de "niña del exorcista" de comportamientos esquizoides y que dice cosas como "sacadme esta cosa de dentroooooo!" mientras coge a miembros del equipo médico (cuando no a su propio "partenaire" por partes anatómicas de especial sensibilidad a la presión y/o torsión.
Lo cierto es que, pese a la belleza y la poesía que rodea al hecho de convertirse en madre, la sociedad actual por fin reconoce una verdad ineludible: la gestación y el parto tienen su parte de sufrimiento, y no es poca!!! Por suerte la naturaleza, mediante su gran herramienta de cambio, la evolución, ha ido adaptando el cuerpo femenino para asumir, en la medida de lo posible, la eventualidad de un embarazo.
Quiero volver adentrooo! De Flickr
Para empezar, el canal pélvico está ensanchado, para permitir que la criatura pueda salir pese al enorme tamaño de su cabeza (pensad que si los recién nacidos humanos son los cachorros que llegan al mundo más desvalidos es porque sus cuerpos no están aún lo bastante formados cuando sus cabezas son ya tan enormes que si creciesen un poco más ya no cabrían por el canal pélvico...)
Pero hay también otra peculiaridad estructural en el cuerpo femenino que quizás es menos conocida: la adaptación de la columna vertebral.
La columna vertebral de los humanos (machos y hembras) ha sufrido modificaciones evolutivas debidas principalmente a un fenómeno: el bipedismo. El hecho de caminar erguidos provocó esencialmente cambios en la forma de nuestra pelvis y en el trazado de nuestra columna. Pese a todo... las modificaciones debidas al bipedismo han sido diferentes en hombres y mujeres a causa del fenómeno de la gestación?

Pues al parecer, sí. Tal y como afirma Katherine Whitcome de la Universidad de Harvard en el su trabajo presentado en la revista Nature, en el que compara las espinas dorsales de hombres y mujeres de entre 20 y 40 años. Para empezar, las mujeres presentan tres vértebras en forma de cuña, frente a las dos que tienen los hombres, cosa que permite una mayor curvatura de la espalda femenina. Además, la articulación de las vértebras es más grande y resistente en el caso de las mujeres. Todo ello hace que durante el embarazo, el peso de la mujer se redistribuya y pueda continuar de pie sin caerse a cada momento. La espina dorsal del hombre, con sus características, no permitiria acarrear un peso de aproximadamente 7 kilos sin acabar por los suelos cada 2 minutos...

Así que pensad que, a pesar de que las molestias durante el embarazo están presentes, sin estas modificaciones serían aún peores.

Y ahora ya lo sabéis: la próxima vez que a un hombre le digan "tú no soportarías esto" que piense no sólo en el momento del parto (con dificultades más que evidentes) sino también en los nueve meses precedentes...

PS: Bienvenido, Marcel!

2 comentarios:

Elena dijo...

Supongo que los hombres se reconfortan...dedicándose a las pesas y la halterofilia...Es lo más pesado que podrán acarrear, y tendrá que ser con los brazos. XD

Quim dijo...

Bueno, elena, no subestimes a ciertos especímenes masculinos que "tienen unos huevos que se los pisan"... XD